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Mostrando entradas de marzo, 2009

La madrastra [fragmento]


Supe que mataron a mi padre por un enredo de faldas. Lo supe desde que era yo así de chiquito, a eso de los nueve o diez años; o tal vez desde antes, pero como me falla la cabezota pues no lo recuerdo bien. Su muerte nunca me importó tanto, lo que sí me daba comezón de vez en cuando era no saber quién lo había matado. Y conforme se me fueron juntando los años en el cuerpo más me fue entrando la curiosidad y la muina.
Por ahí de los trece o catorce, cuando yo y todos los demás niños comenzamos a hacernos hombres, fue cuando más me di cuenta de que yo padre no tenía. Al principio me gustó saber que lo mataron por faldas. Sonaba rebonito que al padre de uno le hubieran partido el pecho a cuchillazos por una mujer. La madrastra decía que bien merecido se lo tenía. «De tanto enredo llegó el momento en que se lo quebraron», decía secándose las manos en el delantal.

Lo primero que supe fue cómo lo mataron. Tenía yo ya casi diecisiete. Me lo dijo la Juana, una noche que estaba en su casa mojánd…
me miras
desde la fotografía me miras
a mí

y yo
quisiera morir abrazado a tus ojos
estos que me beben ahora
y los.otros.ojos.tuyos que esta noche me beberán
desnuda
sembrada en mí

estar junto a ti es estar a la sombra de los cedros
cobijado por su tiempo
aliviado por su pausa

desde la fotografía
tu mirada escarba en la escarcha de los años que me restan
adivina en mis ojeras

quizá por eso no paro de nimbar tus labios
estos, que me nombran ahora
y los.otros.labios.tuyos que esta noche me nombrarán
desnudo
sembrado en ti

brota
desde tu fotografía
un aroma a sombra de cedros

te miro.