abril 16, 2011

Sentirse útil. Saberse útil. Por Edson Lechuga. En El Viejo Topo


6 de abril. 5pm. Plaza St. Jaume. Barcelona.
Gota a gota fuimos llegando. Con la boca amarga fuimos estrechando manos, presentándonos, diciendo de nosotros. No nos conocíamos pero nos reconocimos, supimos a la distancia quiénes éramos y por qué estábamos ahí. No había comités ni encargados ni comisiones. Sólo queríamos estar juntos.
Juntarnos.
Estar entre los nuestros compartiendo heridas, miedo, distancia, ganas de gritar. Gota a gota alguien sacó una manta, otras la pintaron, otros escrinieron: «No más sangre», otros fueron a hacer fotocopias, otros escribieron: «40 mil muertos», otros trajeron velas, otras las encendieron, otros escribieron: «¡Despierta México!», otros trajeron flores, textos, palabras, hasta que sin darnos cuenta fuimos muchos.
Todos ahí,
formando un círculo vivo en mitad de la plaza St. Jaume, mirando nuestro reflejo en los ojos de los otros ―esos otros que somos nosotros―, reconociendo la sangre, el rasgo, la lejanía de nuestra tierra pesando en nuestros párpados. Al principio poco dijimos, bastaba el choque de manos, el abrazo mexica, el código en el acento y en el tono. Luego, gota a gota también, fuimos descubriendo las mismas vibras, las mismas emociones subiendo y bajando del corazón a la cabeza como burbujas de lámpara de lava, las mismas ganas de sentirnos útiles.
Entonces uno de nosotros habló ―uno que era todos―, dijo que estábamos ahí para decirle a Barcelona, a España, a Europa y al mundo que México no es aquel México del que habla el Gobierno; que el México real se está desangrando; habló de los cuarenta mil muertos en los últimos cinco años, de la estúpida guerra que el gobierno de Calderón inició contra el narcotráfico, de las manías intervensionistas de los gringos, de los cientos de desaparecidos, de la rabia, de la desesperación, del miedo. Otra de nosotros tomó la palabra y agregó la pésima distribución de la riqueza, los exorbitantes presupuestos a los partidos políticos y la ignominiosa televisión y sus modelos éticos y estéticos. Otro de nosotros leyó la carta abierta al gobierno y al narcotráfico del poeta Javier Sicilia mientras los otros que somos nosotros bajamos la mirada y guardamos silencio. Alguien más leyó poesía, mucha poesía, largos y anchos minutos de poesía inundando el círculo que habíamos formado y haciéndonos pensar que eso es lo que hace falta para cambiar el mundo. Otra de nosotros dijo además que es imprescindible mostrar a la sociedad mexicana que protestar es importante, muy importante, lo más importante; dijo que sumarse a las manifestaciones no significa ser revoltoso, ni vándalo, ni perezoso, ni desconsiderado, sino todo lo contrario; dijo que aquel es un discurso elaborado por el Gobierno en su afán de anularnos, borrarnos, quitarnos incluso la posibilidad de la queja y la protesta. «Calderón quiere que te jodas y te calles», decía otro cartel. Otra de nosotros agregó que deberíamos invitar a aquellos que creen que las marchas no sirven, convencerlos, abrirles las puertas y enseñarles que nosotros pensamos que sí, creemos que sí, sabemos que sí; que esto sirve para decirle al Gobierno y al Crimen organizado que estamos inconformes con sus métodos y sus intereses; sirve para que otros como nosotros se sientan acompañados y alentados a salir a las calles y sumarse a nosotros que somos él, ella, ellos; sirve para llamar la atención de la comunidad internacional, para que el mundo se acerque a ver lo que realmente está sucediendo en México; sirve para reflexionar, para disertar, para pensar, para hacer, porque si bien se mira, una manifestación es, de hecho, una forma de actuar.
En determinado momento se acercó la policía. Rápidamente alguien de nosotros le explicó que teníamos el permiso correspondiente para manifestar nuestra inconformidad y nuestros demandas que podrían ser muchas [seguridad, justicia, empleo, salarios equitativos, igualdad, vida digna, trasparencia del erario público] pero que estábamos empezando por una. Una sola. Unita. Una demanda que fuera capaz de desencadenar las muchas otras: paz.
Sin rodeos.
Sin matices.
Paz: pe, a, zeta.
Paz.
Y ciertamente por eso nos reunimos. Paz. Tres letras escasas en México desde hace lustros. Pero no la paz de la que habla el Estado, ni la paz sobeteada de los políticos, no la paz tentoneada, no la paz de daños colaterales, no la paz con miedo, no la paz armada hasta los dientes, no la paz de doctrinas ni de credos, no la paz llena de muertos, no la palabra paz sino el hecho, no la idea sino la aplicación de la idea, no la paz desgastada que de tanto manosearse a perdido todo sentido, sino la PAZ: la certeza de la libertad, la tranquilidad de manifestarte, de opinar, la oportunidad de trabajar, de estudiar, de equivocarte, de decidir, la alternativa de dormir o trasnochar, de seguir o parar, de subir o bajar, de decir o callar; la claridad, el respeto a la diferencia, la opción de una vida digna. Paz que para volver a darle sentido, peso y hondura al concepto escribimos: «No más sangre», «No más violencia», «Ni uno más».
Y a propósito de esa Paz estuvimos unos minutos en silencio, detenidos, palpitantes. Sólo quedaron entonces las miradas, las respiraciones bajitas, el duelo saltando de unos ojos a otros.
Después muchos de nosotros hablamos de otra reunión, otras acciones que continúen diciéndole al mundo que México está hecho una calamidad, que necesitamos ayuda; otras marchas que sigan invitando a los inconformes a sumarse al reclamo nuestro que es el reclamo de todos; otras manifestaciones porque tenemos la certeza de que no sólo son útiles sino necesarias; otros plantones donde sigamos intentando devolverle el sentido a la Paz; otras maneras de hacernos oír, de sabernos útiles. Intercambiamos números telefónicos, datos, e-mails, direcciones; levantamos nuestro tendedero de penas y nos dispersamos con una pequeña, muy pequeña miga de esperanza mal puesta en nuestros pechos.

abril 07, 2011

Manifestación contra la violencia en México


Ayer en Barcelona nos manifestamos más de 200 personas en contra de la violencia en México. Encendimos decenas de velas intentando tiznar el cielo siquiera por unos minutos. Leímos un puño de textos tristes y rabiosos. Guardamos silencio.

Tengo la impresión de que esto es el inicio.

abril 05, 2011

Contra la violencia en México


MANIFESTACIÓN EN CONTRA DE LA VIOLENCIA EN MÉXICO.
NI UN MUERTO MÁS.
Miércoles 6 de abril. 5pm. Plaza Sn. Jaume. Barcelona.
En solidaridad con las manifestaciones convocadas en México.
Trae velas, flores, textos.

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