octubre 29, 2016

el tonaya no perdona (2016)

les voy a alegrar la tarde, culeros, nada más para que se den cuenta de qué lado masca la iguana, y quién es el que parte el queso, y de qué color tienen los ojos los cocodrilos. el lauro los arrea, los motiva, los empuja con cariño y ahí van todos metidos en la tarde que comienza a dejar caer la noche sobre las azoteas de esta ciudad que se aferra a seguir siendo de.efe y no ciudad de méxico como dicen que le quieren empezar a decir.
―ya le quieren cambiar el nombre ―se encabrona el chaparro.
―nel ―niega el lauro―, aunque se lo cambien no se le cambia. eso es de lo que no se han dado cuenta esos pendejos.
―quiénes ―pregunta el salva.
―pues los puercos, los liendrosos, los políticos ―y el salva asiente, entiende. y el chaparro asiente, entiende. y todos los sin.techo asienten, entienden―. no se han dado cuenta que nadien puede cambiarle el nombre a esta ciudad más que nosotros ―continúa el lauro―, porque nosotros se lo pusimos. fuimos nosotros desde nuestra miseria quienes le comenzamos a llamar de.efe al distrito federal porque se nos hacía bien largo decirle distrito federal y bien chido decirle de.efe.
―de.efe…, suena machín ―es el chaparro quien piensa en voz alta.
―simón ―sonríe el lauro―, y nosotros se lo pusimos: somos los constituyentes ―y rompen la tarde del centro histórico a carcajadas hilarantes, pestilentes, alcohólicas. ríen juntos y revueltos y se dan de putazos en la espalda y se jalan los pelos tiesos y se pican el fundillo en broma y se dan cuenta de que ríen juntos para salvarse porque la risa cura, la risa ilumina, la risa alumbra,
la risa cubre de bonito el pavimento,
los coches, el hambre, las banquetas, los delirios, el hedor, los puestos callejeros. la risa limpia aunque cada uno ría por cosas diferentes:
el lauro por sentirse de veras constituyente,
el chaparro porque no tiene ni puta idea de lo que eso significa,
el salva porque el chaparro se ve bien cagado chimuelo y a carcajadas,
el ojitos porque si no se ríe seguro le caen a putazos los otros, nomás por no reírse con ellos o por hablar zipizape como habla,
y la güera porque cuando se ríe no puede evitar ser meramente güera y no güero y eso le hace sentirse ella, única, irrepetible e inmensa.



edson lechuga
(octubre 2016)

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