http://www.milenio.com/cultura/Edson_Lechuga_soledad-piedra-cuentos_cal_y_arena-viaje-origen_0_759524300.html
prefiero la duda a la certeza, lo sutil a lo concreto, la posibilidad al hecho, el mito a la leyenda, la lluvia de otoño al sol de verano, el pecado a la pureza, las cosas pequeñas a las grandes, las diablas a los dioses, la izquierda a la derecha y la literatura a la realidad. viví en barcelona más de una década y ahí aprendí a ser uno de esos otros∙muchos que me habitan∙todos. sé ahora que escribir es escribir∙me y que todo texto es mejor que su autor.
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junio 23, 2016
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junio 19, 2016
baños de agua.de.sol
mi padre silbaba.
sí, esa costumbre que tenían los
viejos de otras épocas. podía pasarse tardes enteras silbando alguna
cancioncilla una y otra vez.
entonado y melódico silbaba.
cuando por las tardes volvía de
su escuela era fácil adivinarlo en la distancia porque silbaba. cuando afilaba
los cuchillos inclinado en la pileta silbaba. cuando forraba la mesa del
comedor con papel manila y extendía los papeles de su trabajo silbaba. cuando se
sentaba en el patio con su cajón de bolero y cepillaba a conciencia sus botines
silbaba. cuando caminábamos por el monte comiendo naranjas silbaba. mientras
tallaba la madera de algún mueble a medio hacer sobre su banco de carpintería
silbaba. cuando subíamos la loma para elevar papalotes silbaba. cuando trazaba
sobre el papel de china las formas de los globos de cantolla silbaba.
silbaba en la regadera.
silbaba mientras conducía.
silbaba sentado en su silla de
cuero en la banqueta de nuestro pueblo dejando caer la tarde sobre su sombrero
y saludando a cuantas personas pasaban calle arriba o calle abajo.
pero no me refiero al chiflido
escandaloso de los conciertos o del futbol, sino al silbido melódico,
constante, entonado. me refiero a tararear el estribillo de algún bolero, de
alguna ranchera, incluso de alguna cumbia con sus matices en la armonía y sus
crescendos, sus coros, sus estribillos.
me refiero a trinar.
silbar como trinar: llenar de
notas las habitaciones y los tapancos; salpicar de sonido los tejados, la
noche, la corteza de los xalamas y las chacas.
mi padre silbaba tanto que
llamaba a sus hijos con silbido distinto para cada uno y cada uno sabía cuando
estaba llamando al otro. hoy por hoy todavía en mi pueblo algunos amigos de mi
infancia me silban aún con aquel silbido.
mi padre también solía darnos baños con
agua.de.sol a mi hermana, mis hermanos y a mí. llenaba tres palanganas con agua
y las dejaba a pleno rayo de sol toda la mañana; y al medio día nos desnudaba y
nos dejaba chapotear entre burbujas y sonrisas.
y aquella agua.de.sol nos lavaba,
nos hacía saber que la vida era buena y que los caminos se habían inventado
para recorrerse y que la tierra seguiría siendo tierra pese a las
impertinencias del hombre.
aquella agua.de.sol nos
refrescaba dejándonos la mirada nueva.
aquella agua.de.sol nos daba
noticia de resistencia y lucha y buena voluntad.
aquella agua.de.sol nos
alimentaba, nos regaba como si fuéramos helechos o matas de café o malvones o
agapandos.
no había entonces pudor ni miedo.
solo el agua.de.sol
la espuma, las sonrisas, el ruido
de las cigarras y el monte. su monte.
también había sus libros.
se pasaba horas sentado delante
del librero leyéndolos, acariciándolos como quien acaricia el cuello brioso de
un caballo. se levantaba el sombrero, se acomodaba los lentes y los hojeaba con
tal interés que hacía pensar en algo sagrado. tengo atravesados en la memoria a
los autores de muchos libros de entonces que he ido leyendo después. flotan en
mis recuerdos portadas y ediciones. descansan todavía en el mismo librero
algunos títulos desmadejados por los años pero vivos, respirando aún.
quizá por eso escribo ahora que
escribo.
quizá por eso escribo desde que
escribo.
quizá en aquellos gestos está la
respuesta a estas letras que habitan en mí y a este oficio que me da sentido.
quizá por eso además a veces
reproduzco su silbido a solas,
bajito,
y es como volver a verlo, como
tenerlo aquí, en el viento que sale de mis pulmones al silbar; en el sonido
mismo del silbido.
reproducir su silbido es
reproducir a mi padre, nombrarlo, rehacerlo, no dejarlo ir pese a que ya se ha
ido.
quizá por eso también le doy a mi
hija baños de agua.de.sol en el mismo patio
de la misma casa
del mismo pueblo
donde hace cuarenta años mi padre
a mí me los daba.
junio 16, 2016
El soundtrack de una vida
hace unos meses pasé por el programa de laura barrera y grabamos esta entrañable entrevista musical.
ahí les encargo.
https://soundcloud.com/vitruvio-tv/el-soundtrack-de-una-vida-con-edson-lechuga-6-12-15?utm_source=soundcloud&utm_campaign=share&utm_medium=email
ahí les encargo.
https://soundcloud.com/vitruvio-tv/el-soundtrack-de-una-vida-con-edson-lechuga-6-12-15?utm_source=soundcloud&utm_campaign=share&utm_medium=email
junio 15, 2016
junio 13, 2016
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