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Mostrando entradas de agosto, 2011

soledad.piedra

IIcon el índice en el mapa descartas zimatlán, huiztepec, valdeflores. te detienes en quialana, ildefonso, trujillo, roalo, por una especie de sin.razón: pulsión.poética. soledad piedra: te asalta el nombre y lo superpones al suyo.no hay remedio.es ella: soledad piedra.incluso te parece haberlo pronunciado en algún momento. de forma caliginosa intentas evocar esas palabras cuando estuviste dentro suyo. soledad piedra. pocas cosas tan bellas encuentras hoy en tu hoy. unes el nombre con un punto para hacer de las dos palabras una sola y lo repites hasta la vaciedad. hasta hacerlo perder su sentido. hasta que sólo quedan dentro de tu cabeza fonemas oblongos, largos y monótonos como mantras. luego, detrás de los fonemas viene su rostro; primero a un palmo del tuyo luego pegado a ti; sus ojos atentos, su mirada lasciva conectada inmanente a su sexo: cerrando ciclos [se lo dijiste ya en algún momento, alguna noche de esas]. qué miraba cuando te miraba, te preguntas ahora que no está. qué bu…

soledad.piedra

Si estoy en la orilla acuática, yo digo: en el medio está el lenguaje. María Sabina


Isobre el mapa recorres con el índice la carretera que une a oaxaca con puerto escondido en busca de un nombre que te dé noticia de su nombre.fallas.erras.te equivocas.la trayectoria de tu dedo sobre el papel te lleva a su piel. te preguntas cuántas veces vagó tu yema por sus pechos, por su vientre, por su pelvis. cuántas fronteras trazó. cuántas carreteras inventaste para unir sus pezones a su ombligo. el mapa de su piel se impone sobre el mapa que toca tu yema aquí, a muchas ciudades de distancia, rodeado de un paisaje opuesto, contradictorio al suyo. te gustaría saber cuántos pueblos se interponen entre su voz y tu voz pero, pese a que tienes el mapa debajo de tu palma, no lo revisas. su recuerdo se impone. piensas en los límites de su piel y la tuya cuando sus cuerpos estuvieron juntos. aquella finísima línea que une y separa, que indica dónde terminas tú, dónde comienza lo otro; y lo otro, entonces…

rulfo: nada más devastador

cuesta trabajo pensar a rulfo fuera de sus historias, ajeno o desvinculado del imaginario que creó con paredones de adobe, soles impasibles resecando los charcos y recalentando sombreros y rebozos, letanías y maldiciones. es difícil afirmar que rulfo fue un hombre real, quiero decir, que perteneció a esta realidad tangible, concreta. un hombre con peso y calzado y talla y aficiones. la evocación de su figura suele tender hacia sus geografías, hacia sus espacios. pensamos a rulfo como un hombre de lodo que un día se erigió a voluntad y echó a andar por aquellas tierras áridas, vacías.de.dios. tierras de donde surge [de dentro hacia fuera] su identidad y [de fuera hacia adentro] su idea del mundo. los vínculos que unen a rulfo con su obra son ancestrales, violentos y literarios hasta el agotamiento. quizá rulfo [él, hombre, ser humano, persona con pies y ojos, costillas e ideas], en ese ejercicio incandescente, absoluto, delirante y solísimo que es la escritura, terminó convertido en su pro…

llovizna en sexenio