diciembre 04, 2016

la lectura y el texto



la lectura dramatizada es un ejercicio oral/escénico donde la responsabilidad de crear una experiencia estética en el público recae casi exclusivamente en dos factores:

1) “la lectura” (tono, ritmo, cadencia, armonía, pausa, silencio, etcétera)

y 2) “el texto” (verosimilitud, implicación emocional, pulsión poética, trama, historia, etcétera).

no hay más elementos en escena que un autor/personaje/lector, un taburete y un atril donde descansa el texto.

todo lo demás (las imágenes, el desarrollo de la historia, los estados emocionales, la reflexión, la atmósfera, las evocaciones, el universo de la ficción) es construido por los dos elementos dichos antes:

la lectura y el texto.



damos y caballeras, nos vemos mañana.


noviembre 20, 2016

gotas.de.mercurio

yo aquí, jodida, atenazada por su recuerdo y por tu ausencia. sola. loca.
pero no creas que loca como drogada. no. loca loca, demente, trastornada. con decirte que una de esas noches en que su muerte pesaba demasiado, una de esas noches escuchando en la radio los lamentos apócrifos de la gente, me dio por vestirme elegante: me puse el vestidito granate que tanto te gustaba levantarme, zapatillas de tacón, collar de piedritas, aretes de plata, largos, brillantes, maquillaje discreto, labios rojos, sombras marrón, pelo recogido. tenía unas ganas enormes de meterme en el primer antro y agarrar al primer desgraciado que me mirara las tetas, llevarlo a la 309 y pedirle que me hiciera el amor con todo el desprecio que le fuera posible evocar. salí a la calle con sombrilla, recordé aquel ejercicio poético que tanto nos gustaba y busqué un pinche perro para seguirlo. «el perro es el destino: habrá que seguirlo», decías tú, ¿te acuerdas? pero a las tres y media de la madrugada en las calles de coyoacán no hay perros, o esa noche no había, ni con dueño ni sin dueño. así que me fui al hijo del cuervo y, con sombrilla, me senté elegantemente en la primera mesa donde había unos cuantos güeyes. mala cosa: puro pinche yuppie; puro pinche maricón; puro pinche metrosexual. pura basura. tú sabes, sergio, que a mí los ejecutivos agresivos me repugnan, detesto sus calcetines de rombitos, me sacan ronchas, me dan urticaria, salpullido. prefiero acostarme mil veces con un burócrata gordito y chaparro de camisa blanca de manga corta y corbata delgadita de piel, que con un gerente. prefiero mil veces acostarme con un albañil que con un triunfador bronceado con la billetera llena de tarjetas. no duré ni dos minutos, sergio, me levanté y muy educada les dije que eran una insignificante bolita de caca; que parecían hijos de la cruza entre benedicto dieciséis y raúl velasco; que televisa había hecho estragos con sus cuatro neuronas; que parecían educados en la misma iglesita donde educaron al analfabeto de peña nieto; que a lo más que podían aspirar era a casarse con alguna de las tres mujeres más tontas en la historia de méxico: lucerito, paulina rubio o andrea legarreta; que le hicieran un favor a la gente manteniendo la boca cerrada; que por lo que más quisieran en el mundo no cometieran la atrocidad de educar a sus hijos. no duré ni dos minutos, sergio, vinieron por mí los tipos de seguridad y me echaron a la calle, a las calles, mis calles, nuestras calles, sergio, donde somos libres, donde nadie puede tocarnos, donde somos humo, sombra, pulsión, estremecimiento.

noviembre 10, 2016

comala: mancha.textual



comala: mancha.textual
sobre cuento en comala 2016
por edson lechuga


comala es un puño de letras levantando la cabeza para mirar al horizonte.
un hervidero de textos agusanados pero vivos.
un amontonadero de personajes puestos uno encima de otro, hechos manojo, trenzados, anudados en la misteriosa danza de la narración; un par de xoloitzcuintles abrazados y diciéndose cositas al oído; una canasta de muchachas enseñando las piernas; tres pinches oxxos donde la venta de alcohol termina a media noche ―ni un miserable minuto más―; un seductor olor a pan; un trago de tuba; un esqueleto colgando de la pared de un restaurante.
comala es una mancha.textual.
una sobre.mesa que comenzó el miércoles en la noche y terminó el domingo. una perturbación que empezó en aquella vam donde un puño de damos y caballeras nos hicimos bolas cuando empezamos a charlar sobre sesudas reflexiones literarias y terminamos hablando de los moteles decadentes, los antros hediondos y las pulcatas esparcidas por algunas ciudades de este despedazado país.
comala es un hallazgo.
un encuentro.
un acierto.
una invención de lomelí y chantaca.
comala es una anomalía que comenzó en la artería, atravesó auditorios, colegios, ceresos, jardines, el restaurante la antigua comala, la mezcalería comalala, la exhacienda de nogueras, la cervecería jardín trapiche, el hostal comala y la casa de la cultura. dejó caer su sol sobre nuestras cabezas y nos adelgazó la sangre con tanto jodido aire puro. hubo que fumar, carnales, a madres y a mares para contrarrestar las malas intenciones de salud que comala da, de por sí, sin pedir nada a cambio. hubo que escabullirse, también, alejarse de la jauría para olisquear rincones y ladrarle al ladrido de los perros de rulfo, o meterse en las callecitas de nogueras y descubrir las manos de barro de los ceramistas saturninos y comprender ahí que comala es una grieta.
una cicatriz.
un texto que nosotros ―horda de escribanas, ascetas, abyectos escribidores, cachondas ermitañas, campesinos, feroces fotógrafos, alimañas en abstinencia, letristas melancólicos, iniciados e iniciales― desde la impertinencia y la sacralidad, intentamos continuar.
lo supe cuando escuche los cuentos en boca de sus autoras, leídos uno tras otro, casi sin resuello y con una vehemencia que hacía pensar en el calor de afuera, en el mezcal de anoche, en el ardor de adentro.
se leyó, carnales,
se leyó con enjundia como debe leerse un cuento.
y luego se le dio su buena aplaudida a los lectores.
se discutió, también, se habló de bebidas espirituosas y herrumbres y herrajes y mecanismos narrativos y teorías y citas de hartos, puños, chingos de escritores como si de veras,
como si al cuento le importara algo su autor,
como si le fuera necesario.

se conversó, carnales, se habló de recursos y técnicas y teorías y anécdotas y experiencias. pero eso es lo de menos; lo importante es que se leyó, se llevó el cuento a la voz.

pero comala también tiene nombres y hay que nombrarlos: luis felipe, valentín, ada, sugey, fernanda, rafa, daniela, yunuén, mayela y brenda: la banda, la tribu, los mugres.de.mis.uñas y las comaltecas letra.heridas. porque sin ellos nomás nel, nomás nanai, nomás ni madres. porque con ellos simón. con ellos cincho. con ellos silabario. con ellos comala es un ladrillo,
un ladrido,
una cuento envenenado,
una noche empapada de alcohol y humo,
una caminata en la madrugada escuchando el golpeteo de las botas en el empedrado,
un artefacto de ficción donde los autores cavamos para caber
una mentira bien contada que ardo de ganas por volver a repetir.

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