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julio 23, 2018

arDo



con mi boca de mujer aprendo
luego digo y mis palabras desbrozan el flujo eléctrico,
el nácar,
los escapularios,
toda membrana nictitante que cubra
                                                           como telón
                                                           la meteorología de mis vidas

soy un pellejito en los labios de mi boca de mujer
lo sé
y saberlo me conmueve
lo ignoro igual
e ignorarlo me enloquece

y sé otras cosas:
            como la huella de tus dientes en la esquina de algún libro
o el timbre de tu voz cuando escribiste «lo arruinas»
o tus besos furtivos en aquella escalera

liquen
                        que sé vivo sigo

el huapango de mis esperanzas no se ha borrado aún
y con mi boca de mujer lo digo a∙besos, a∙versos, a∙verbos, a∙voces, a∙veces
creces
en mí

                       
liquen:
asociación simbiótica entre hongo y alga
entre hombro y alba
entre sombra y calma
entre humo y rabia

arDo
con mi boca de mujer
un nuevo nombre para las piedras
los hipocampos
y los malacosteus nigers

abisales∙animales que brotan de mi boca de mujer:
                                               bioluminiscentes
                                               arDientes
impacientes palabras que sangran, surgen, surcan esta ruta mediocre por donde circulamos nosotros:
los transitados
los transitorios
                       
llevando sobre nuestra espalda dromedaria
el estrago
                                                                       y el tiempo
           
pero sé algunas cosas más:
            de mi lengua insuficiente a tus oídos
del pesimismo y de la carne y de los santos
de fotos viejas donde no me reconozco
de camas
            de lascivia
            de pellejitos en los labios de mi boca de mujer.




pahuatlán
verano 2018

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