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Mostrando entradas de septiembre, 2008

Morir matando [fragmento]

A ese cabrón yo lo maté. Lo maté con mis propias manos, o mejor dicho, con mis propias botas. Le metí un chingadazo al hijueputa y, luego, en el suelo, lo aplasté como quien aplasta a un pinche insecto. Y es que eso es lo que era: un pinche insecto. Pero sobre todo lo maté por torcerme la pinche vida, porque de alguna manera él también me mató a mí.

Yo no quería matarlo.
Pero la situación estaba ya muy revuelta y no me quedó de otra más que aplastarle la cabeza. Todavía me acuerdo de sus chillidos agudos, horribles, como si le estuviera quitando la vida. Y eso mero hacía: le quitaba la vida. Le puse la bota en la cabeza y se la aplasté hasta que escuché cómo su cráneo lleno de bolas crujió como cazuela de barro.
La Sonia se había quedado metida entre las sábanas, escondiendo la cabeza para no verlo. En cuanto encendimos la luz y lo miramos, se acurrucó en las cobijas y desde ahí debajo me dijo:
—Mátalo, Ufrosino. Mátalo.
Y a mí nomás de recordar sus putas patas peludas en mi espalda se me …

retrato en lisboa

Imagen
fotografía: paula laverde

Bigotito de galán de los años 50´s

Soñé que estaba en un restaurante chino. De esos donde venden arroz.tres.delicias, rollitos.primavera y tienen los asientos forrados con vinil rojo. Sentado en uno de aquellos sillones, abrazaba a la mujer que amo mientras mirábamos una película en blanco y negro del Tin Ta.

La película era proyectada sobre una cascada instalada al fondo del local. En la poza del pie de la cortina de agua nadaba tranquila una mamá.pato con sus tres patitos siguién-dola en fila.india. La cascada media por lo menos dos metros por cada lado y la proyección sobre el agua daba a la película un toqué extremadamente realista.
En el filme actuaban también Cantinflas y Mauricio Garcés. La trama consistía en que los tres cómicos intentaban deshacerse del cadáver de una viejita que inesperadamente se les había muerto en el baño de su departamento, mientras orinaba.
De pronto, dentro de la película aparecía yo. Yo mismo. Vestido
de riguroso smoking
sombrero negro de ala corta
bigotito de galán de los años 50´s
cigarrill…

Amar a Mar [fragmento]

Para Mar.

Paz en la mar a las olas de buena voluntad.
Vicente Huidobro


El día en que Paolo Ardengo decidió quitarse la vida fue un lunes a mediados de junio. No era el día de su cumpleaños, no cerraba ningún ciclo con nadie, no festejaba nada, no recordaba nada especial. Era simplemente un lunes común y corriente, ordinario, insípido como todos los lunes. Un lunes que podría haber sido jueves o domingo.
Pero no.
Era lunes.
Un afortunado lunes, y eso, precisamente, enderezó su destino.

Paolo Ardengo había despertado arrastrando del sueño a la vigilia la misma tristeza de hacía meses. Había estado mirado el techo blanco de su habitación dejando que los minutos largos y bajos pasaran delante de sus ojos. Había estado escuchando sus latidos, contando sus latidos como quien cuenta ovejas. Había deseado estar solo. Solo y el sabor a alquitrán de su boca; solo y la flor de sal de sus recuerdos que se desmoronaba mientras miraba el techo blanco, inmóvil.
Inmóvil el techo.
Inmóvil él.
Paolo Ardengo se l…