prefiero la duda a la certeza, lo sutil a lo concreto, la posibilidad al hecho, el mito a la leyenda, la lluvia de otoño al sol de verano, el pecado a la pureza, las cosas pequeñas a las grandes, las diablas a los dioses, la izquierda a la derecha y la literatura a la realidad. viví en barcelona más de una década y ahí aprendí a ser uno de esos otros∙muchos que me habitan∙todos. sé ahora que escribir es escribir∙me y que todo texto es mejor que su autor.
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junio 08, 2017
junio 06, 2017
soplo
no diré nada
romper el aire de fuera
con el de dentro sería una bajeza:
taquicardia
extrasistólica
propongo solo atestiguar
el humo
la noche y sus ruidos
cada esquina con sus dudas
toda la sal que contiene
una lágrima
y tu mirada desde el
espejo
y el blues oxidado girando
en tus manos antiguas
en tu cabello azul
en tus tobillos libados
con mi semen
propongo mentir
mentar
morir
fotografiar anécdotas
insignificantes
calificativos guadalupanos
soplos
diastólicos
aórticos
aspirativos
y un golpe de salbutamol
que abra las cavernas de mis pulmones
este revólver está cargado
de palabras
y hermosos insectos
dibujando zigzagueantes líneas punteadas en las paredes de casa
arritmia
sinusal
lunar.lunar en tus
costillas
silente
huellas de tus dientes en mis libros
la anatomía de un bisonte,
propongo
y un filo que nos siegue
de raíz
delante de la mirada atónita de los armadillos
ser
por una vez
por una vez
vacío
un objeto antiguo en la
palma de una santa
alfil trazando su diagonal
de un recuerdo a otro
soplo
en fisura
arteriovenosa
periférica
palabras vertebradas
colgando de la enredadera de mi cabeza
esta soledad donde flotan
las tumbas de mis padres
y la tierra en mis botas:
lodo
propongo oscuridades
obscenidades
objetos lentos
espejos
esperanzas
ínfimos fragmentos cósmicos de
supernovas, propongo
el filamento de tus
suspiros
y un filo que nos siegue
de raíz
delante de la mirada estoica
de las luciérnagas.
pahuatlán
mayo 2017
mayo 22, 2017
Larga vida a "soledad.piedra". por Sandra Lorenzano (1)

Con este párrafo entramos directamente al universo de Edson Lechuga. O de quien declara no serlo. Un universo marcado por los encuentros y desencuentros que teje el azar, por pieles que apenas se rozan, o que aun rozándose o más apenas llegan a conocerse, por complicidades veladas que se entrelazan en espacios que no por reales son menos oníricos que los propios sueños. Se trata de un universo casi inasible y que sin embargo va dejando una huella que es tatuaje en nuestra lectura. Como si viéramos un paisaje en la lluvia, o detrás de un vidrio que difumina contornos; es y no es familiar al mismo tiempo, es y no es reconocible, es y no es igual a aquel por el que imaginamos transitar.
En el universo de Edson hay una filigrana de la precariedad como riqueza, de lo transitorio.
"Ser en la vida romero... romero..., solo romero", cantó León Felipe.
"Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo,
pasar por todo una vez, una vez solo y ligero,
ligero, siempre ligero."
Y algo de eso busca también Edson.
Nada es para siempre: ni los sueños, ni los amores, ni los recuerdos. Como las mariposas, los billetes que vuelan de un balcón a otro, los búhos, las caricias o los pétalos, las pequeñas epifanías cotidianas pasan revelándonos un mundo más allá del mundo, un mundo inasible que no alcanzamos siquiera a vislumbrar. Y que sin embargo nos conmueve, y al conmovernos nos transforma.
“no sabes cuál es la materia con la que se construye el tiempo entre el sitio de donde sales y el sitio hacia donde vas. quisieras saberlo pero no lo sabes. llena tu cabeza esa pregunta y dejas de ver:” (p.69)
Siempre hay un sitio de donde sales, siempre hay un sitio hacia donde vas. A veces en la geografía, a veces en los cuerpos; en la geografía de los cuerpos que tal vez sean algún día cuerpos amados, o tal vez ya lo hayan sido y lo que seguimos es la huella que dejaron apenas inscrita en una memoria anterior a la memoria.
En el universo de Edson las ciudades, las calles, los aviones, los taxis, los camiones, son sólo un pretexto para soñar con la propia tierra, con veredas, con polvo, con viento que limpia el aire. Por eso en uno de los epígrafes Fernando Pessoa dice: “El viaje son los viajeros. Lo que vemos no es lo que vemos, sino lo que somos”. Por eso quizás lloré con “Atemporal”, mientras lo leía un domingo en la tarde. ¿A quién se le ocurre leer ese cuento en el momento más triste del día más triste de la semana? Voy con Edson, o con alguien que no es Edson, pero que por no ser tampoco es Juan Preciado aunque se le parezca, y tampoco soy yo misma, aunque se me parezca, vamos todos –porque estos cuentos son siempre suma y no resta-, vamos todos juntos, digo, a buscar una infancia imposible. Vine a Pahuatlán porque me dijeron que aquí vivía no mi padre, sino los padres de uno que no es Edson Lechuga.
Detrás de esa puerta está su salud, está su ombligo, su gente. Quién no necesita saber dónde está su gente, su ombligo, su salud. Porque irse no es más que estirar el hilo que Ariadna nos regaló cuando nacimos. Aunque sepamos Edson, qué pena que lo sepamos, que el regreso no existe. Ni a la infancia, ni a la tierra, ni a los brazos que algún día amamos, ni al ombligo. Y por eso el lenguaje, las palabras, la escritura incesante que nos hace creer que a lo mejor sí, que quizás, que quién sabe, que igual y se nos hace, y eso que hemos perdido no está tan perdido sino que nos espera detrás de la puerta, o en el balcón de enfrente (mira que al final eres un romántico).
Lo pequeño, lo mínimo, lo fragmentario encuentran en las páginas de "soledad.piedra" su lugar. De pronto Edson es casi un entomólogo mirando aquello que nadie se detiene a mirar: las pupilas, las golondrinas, las plantas de los pies. Sus mapas son el elogio de la minucia.
Y allí está un cierto modo de ser feliz: felicidad de las pieles, del mar, de las posibilidades aunque no se exploren, sólo porque están allí, de las uñas, de las palabras dichas apenas en medio de los silencios escuchados también apenas. Un modo apenas insinuado de ser feliz.
Susurros, murmullos –vuelvo a Rulfo-, por eso no hay mayúsculas, ni altavoces, por eso casi no hay argumentos: hay encuentros, hay miradas. A veces el cuerpo y su contundencia. A veces un puro erotismo terrenal. A veces a Edson le pesa la ingravidez y decide poner los pies en el suelo y vuelve al cuerpo, a los fluidos, a las necesidades, a las uñas. Y después se deja ir nuevamente a alguna melancólica y solitaria escena.
No hay mayúsculas, decíamos, no hay altavoces. Hay un cuidadoso trabajo con el lenguaje, con las palabras, con la sintaxis. Literatura al descubierto. A la intemperie. Ni más ni menos.
Literatura que tiene bien aprendida, muy bien aprendida, la primera tesis de Ricardo Piglia: un cuento cuenta siempre dos historias. Todos los relatos de soledad.piedra lo saben. Y será el azar, o la casualidad, o los sueños o el destino aquello que lleve a esas historias a cruzarse en algún punto, tal vez a 30 mil pies sobre el océano, tal vez entre un lunar y otro en la espalda de una mujer que casi no se conoce y ya se ama, tal vez en las garras de un tigre borgeano y, como el de Borges, a la vez amenazante y ausente.
"…el hado del destino es imprudente –escribe alguien que dice no ser Edson en la página 74- …el hado del destino es imprudente y no suele dejar huecos, y si los deja, es precisamente para que tú caigas en ellos."
El destino, dijimos, el azar, los sueños, el estar de un lado al otro buscando algo que aún no se sabe qué es y que además nunca encontraremos. El hado, el fado que dirían los portugueses, el fatum latino, me lleva hoy a caer en un hueco, que no es hueco sino un punto en el mapa: "soledad piedra".
“Soledad piedra larga en el Municipio de San Jerónimo Coatlán (en el Estado de Oaxaca) está a 1008 metros de altitud. En la localidad hay 470 habitantes: 219 hombres y 251 mujeres”, dicen.
(http://mexico.pueblosamerica.com/i/soledad-piedra-larga/)
Oaxaca, pienso, vaya día para hablar de Oaxaca. Mientras las armas de nuestro gobierno cubren de sangre el mapa de Oaxaca, alguien que dice no ser edson lechuga, con minúscula, hace del nombre de ese pueblo de 470 habitantes, una de las claves de la literatura mexicana actual.
Como decía Borges –vuelvo a Borges ahora que recordamos los treinta años de su muerte- sobre Jacinto Chiclana: “Señores yo estoy cantando, lo que se cifra en el nombre”. Larga vida a todas las soledad.piedra que en el mundo han sido.
(1) Texto leído en la presentación de soledad.piedra de Edson Lechuga, México, Cal y arena, 2016, en la librería El Péndulo Roma, 21 de junio de 2016.
gracias infinitas, querida Sandra.
mayo 05, 2017
coágulo
la noche aquí es larga
bastarda y obscena
llena de carcajadas y cadáveres
la noche aquí es un insecto
un incesto
un defecto
un incendio
no hay aquí sitio para el mar ni para el monte
no se pueden ver los barcos perdiéndose en la lejanía
ni se escucha el latido de los árboles
coágulos
es lo que nos hierve en el cuerpo
en las costuras de los huesos
en las aceras
en la televisión
coágulos alrededor de nuestros viejos y nuestros hijos
debajo de los muebles de casa
en la mancha textual de los libros
coágulos en las pupilas
en la boca
en las palabras
en el pasado y en el horizonte
la noche aquí es un helecho.oscuro
el rastro de saliva en las desnudas piernas de una mujer
las gotas de sangre en los oídos de un hombre
no hay mar que pueda ser, ni monte
porque aquí la noche es el coágulo de los desaparecidos
las violadas
los decapitados
las levantadas
no hay viento entre las sienes ni cielo posible
sólo el aliento pestilente
el barro pútrido
la pus de la noche
las carcajadas de lodo
este coágulo
y estas mis lágrimas que no sirven para un carajo.
UNAM
luto en mayo
2017
mayo 01, 2017
Unas líneas para entrar en la ferviente materia de la literatura de Edson Lechuga :: por Arturo Córdova Just
Entiendo que, para Edson Lechuga, escribir es
entrar en ritmo, boxear con la propia sombra, abrir puertas secretas con la
precisa combinación de las palabras.
Escribir para Edson Lechuga debe ser como viajar,
como envolver al lector en una atmósfera hipnótica y dejarlo un poco
boquiabierto, sorprendido por un certero, pero dulce golpe a la mandíbula del
alma.
La voz narrativa es también una mirada en la que
van apareciendo las fantasmales secuencias que nos llevan al centro del
infierno, donde la muerte nos deja ver lo que no tiene remedio y hemos quedado
atrapados entre hierros y piedras de una grandeza que habrá de perderse para
siempre.
Estamos delante de una literatura que no acaba, si
no que principia en las orillas. La vastedad del mundo y sus acontecimientos es
una substancia fluyendo por las venas de cada personaje.
La literatura de Edson Lechuga como una bandera y
hacer ondear nuestras emociones aprendiendo de nuevo que, para llegar al centro
del conocimiento, no existen las carreteras y el camino no es recto. Al
contrario, somos nosotros quienes, ante el obstáculo, creamos las formas de
franquearlo y formas, entonces, de imaginarnos.
Los libros de Edson Lechuga no son prosa. En la
literatura la prosa no existe. Lo que hay en ellos es una construcción poética,
la capacidad de convertirse en surfista y cabalgar no la ola, sino con la ola.
La escritura de Edson Lechuga está sustentada en
el vuelo y, también, al sentirse respirar sin separarse de los latidos del
corazón.
Edson Lechuga escribe con las manos y con el plexo
solar. Se arriesga por lugares que no son fáciles de ver. Por ejemplo, en Luz de luciérnagas, la novela cuyo
escenario es la ciudad de México minutos, horas y días después del inmenso
nocaut del 85, el personaje que narra la historia transforma su mirada en una
intensa secuencia de estremecimientos, en el ángel terrible que se abraza a
nosotros en el derrumbe y nos lleva al pie de la muerte y las imágenes de su
dolorosa victoria.

En todas sus narraciones, las voces de los
personajes de Edson Lechuga se expresan desde la unión de la superficie y la
profundidad, construyen una literatura de escenarios para verse a sí mismos y,
al mismo tiempo, permitir que el lector salga de la comodidad para percibir el
estremecimiento que implica la belleza.

Edson Lechuga ha comprendido que la creación
literaria implica aceptar que es la sorpresa quien define nuestras vidas, que
lo desconocido no es un don de la lejanía, sino un paradigma tan próximo como
infinito.
Su escritura es un reto y cada uno de sus
personajes planta la pregunta que necesita dar frutos y facilite morder el pan
de la sabiduría.
Una novela, por difíciles que sean sus temas y,
por ende su tratamiento es, para Edson Lechuga, como una caja de música. La
escritura se desarrolla en el invisible pentagrama del espíritu. Se trata de
ver a las emociones por dentro, de mirar con todo el cuerpo, incluso de
observar a la muerte con voluptuosidad.
Los temas de Edson Lechuga son el amor y el viaje.
Sus personajes son caminantes, y ponen todo el corazón al cruzar cada calle, al
llegar a cada esquina.
La literatura de Edson Lechuga es una invitación a
mirar con intensidad, estar en el aquí y el ahora, cultivar el presente de la acción
poética, descubrir de nuevo nuestro rostro y darnos cuenta que se escribe y se
lee para nacer, para purificarnos y pesar nuestros pensamientos.

La literatura de Edson Lechuga nos servirá para
meter las manos al fuego en el que arden nuestras almas y, atravesándolo, va
discurriendo el manantial de nuestros pensamientos.
Literatura para la vida y así saber que, de no
tomar en las manos nuestro corazón, es
imposible crear, volver a llenar al mundo de imaginación. Edson Lechuga:
escribir para salvarse, para cruzar el río e ir mucho más lejos que a la otra
orilla.
Literatura para comprometerse con cada palabra, y
nuestro sentir sea la verdadera pulsión de nuestros actos.
abril 29, 2017
abril 25, 2017
abril 17, 2017
día del libro y la rosa
"soledad.piedra" en Casa del Lago, junto al entrañable Arturo Córdova Just.
domingo 23 de abril
14:30hrs
domingo 23 de abril
14:30hrs
abril 10, 2017
marzo 18, 2017
Cartografía narrativa de un país en pedazos :: 6
raza,
continuamos con esta "Cartografía narrativa de un país en pedazos", ahora este textazo de Menahén Guadarrama.
pasen y lean:
http://razon.com.mx/spip.php?article341421
continuamos con esta "Cartografía narrativa de un país en pedazos", ahora este textazo de Menahén Guadarrama.
pasen y lean:
http://razon.com.mx/spip.php?article341421
marzo 14, 2017
marzo 02, 2017
febrero 13, 2017
febrero 07, 2017
campamento literario pahuatlán 2017
El campamento literario es una explosión de los sentidos, contacto
con la naturaleza, la sorpresa, todo el tiempo la sorpresa. Pahuatlán
como escenario que invita a la creatividad: los sabores de los
itacates, enchiladas, atole de cacahuate, tacos de carne enchilada,
mariscos servidos con especial cariño por un chef del lugar; el olor a
tierra, a campo, a calle, a flores; el ruido de los pájaros, una tumba
en el panteón a la que le crecen flores silvestres, el barullo del mercado,
el huapango y la salsa, los globos de cantolla que desaparecen en el
cielo tapizado de estrellas, el papel amate, la quietud del pueblo al
atardecer. Es un salir de mí, y regresar a mí de la mano de Edson
Lechuga que me trasmite el amor a su pueblo, a su gente y me obliga a
resignificar el mundo, hiperfocalizar la experiencia, la palabra.
Viaje iniciático donde no hay retorno.
Isa González Bretón
Viaje iniciático donde no hay retorno.
Isa González Bretón
febrero 03, 2017
campamento literario pahuatlán 2017
La visita a Pahutlán me recordó al duende lorquiano, porque lo que vivimos allá fue todo un momento suspendido entre nuestro conocimiento de las cosas y la mirada antiantropológica de Castaneda: dejamos, clarito, que veníamos a transformar muy en el fondo alguna huella escondida en algo productivo para nuestras propuestas literarias, y sucedió.
febrero 02, 2017
febrero 01, 2017
enero 16, 2017
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