mayo 02, 2012

próximamente

Con el tercer mensaje de Lara mi realidad tomaba una densidad insoportable. El peso de la mentira me sacudía. Debía encontrar una fuga, un territorio secreto donde colar las lágrimas. Buscaba oídos y los de Giuliana fueron los primeros que encontré. Se enteró por mi boca y le hablé sin mentiras pero sin verdades. También a Pablo. A Silvana no.


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