mayo 09, 2011

Desde lejos pero desde dentro

Nos reunimos aquí, en plaza Catalunya, en Barcelona, a más de diez mil kilómetros de distancia, para unir nuestro silencio al silencio de ustedes que están allá, en México, en Nueva York, en Chile, en París y en un puño grande de ciudades exigiendo no más sangre, ni un muerto más. Nos reunimos porque este dolor, pese a la distancia, también es nuestro. Porque el duelo de cuarenta mil muertes se lleva en la piel, en la mirada y en la palabra aunque no lo percibamos. Todos los mexicanos hoy, al hablar hablamos de muerte, de injusticia, de estrategias estúpidas, de medios informativos decadentes. Todos los mexicanos hoy al mirar, miramos con desolación. Y nos reunimos hoy para que la realidad de nuestro México se extienda al mundo y de aún más sentido a la lucha de ustedes allá, que es la lucha nuestra aquí.

Nos reunimos para decirles que no están solos.

Nos reunimos para saber que no estamos solos.

Para levantar la voz y si es necesario echarnos a hombros al país que amamos con tal de sacarlo del lodazal de impunidad, corrupción y pobreza donde lo han metido. Para mostrarle a la comunidad internacional en qué condiciones se encuentra México hoy, cuál es su verdadero rostro. Mostrar a Barcelona, a Catalunya, a España, a Europa entera que México se desangra ante la mirada impía del Estado, los poderes fácticos, la clase política, al clase empresarial… pero no la sociedad civi, porque nostros aquí estamos: junto a ustedes.

Desde lejos pero desde dentro.

Empeñados en la paz.

Hartos de ser manipulados, maniatados, vejados, extorsionados, secuestrados, abusados, obviados, insignificantes.

Desde lejos pero desde dentro dispuestos a cambiar las directrices del país, el estatus quo de aquella tierra de muerte que hoy es México.

Estamos reunidos hoy aquí, con un trozo de México en nuestras manos, para hacernos responsables de nuestro silencio que es el suyo y de nuestras palabras que son silencio. Para exigir junto a Sicilia y a otras más de cuarenta y dos marchas alrededor del mundo, un pacto nacional que refundamente el país; es decir, le de piso, suelo, tierra. Estamos reunidos aquí para mostrar que el dolor de México hoy no tiene orillas, no termina en sus acantilados, sino que se expande, sopla en los vientos transatlánticos, cruza fronteras y da origen a nuestra marcha.

Desde lejos pero desde dentro estamos hoy aquí.

Empeñados en la dignidad y la justicia.

Tercos en la paz.

Desde el silencio intentando percatarnos del rumor de sus corazones reunidos allá, a más de diez mil kilómetros de distancia.

Barcelona. 8 de mayo de 2011.



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