agosto 02, 2008

estamos acostumbrados a otras cosas más hambrientas
más pegadas a los poros
a las piedras
más untadas a la piel del corazón de aquellos pájaros que incendian la noche con su vuelo de fuego
origen del ardor indígena de las mujeres del monte
madres de puñados de maíz
dadoras de nuestro nombre
herederas de la sangre
la mirada
y esta necesidad de frijoles con chile.seco

estamos acostumbrados a los golpes
a manotear para no morirnos ahogados
a desclavarnos las espinas de tantas conquistas ponzoñosas
revivir dioses
mantener mitos como ballenas que tiñen de azul los océanos con su canto de animales.vivos

estamos acostumbrados a otras humedades
melodías
resabios
otros mares más violentos
más necesitados

es nuestra costumbre tumbarnos panza.al.cielo
y nombrar los astros con nombres de animales
acomodar estrellas a nuestro antojo y hacer que el firmamento gire

es nuestra costumbre hacer llover
elevar cantos
seducir nubes

arrancar su pálpito de agua hasta dejar caer sus gotas sobre nuestra
tierra de tierra
cerrar los ojos
aspirar profundo el aroma de las piedras mojadas


poco hablamos
poco decimos de este mundo de aquí

estamos acostumbrados a otros modos:
la palabra de las aves
la sinceridad de la lluvia
el latido de los árboles.



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